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IRMA LA DULCE

de

Billy Wilder

 

 

I.A.L. Diamond, revisando los decorados ya finalizados.

 

 

 

Había hecho un año que asesinaron a Marilyn Monroe, cuando Billy Wilder se puso tras la cámara para dirigir IRMA LA DULCE, un fim que iba a protagonizar Marilyn, era uno de los títulos que la actriz tenia ya firmados....aunque se barajaron varios nombres, estre ellos el de Elizabeth Taylor.

 

!!Una pena!!.

 

 

Irma la dulce, es una gran comedia romántica y divertida. Dirigida con un buen ritmo, y con su modo personal y propio de hacer cine, consigue un trabajo eficiente e impoluto con un género que domina a la perfección como es la comedia. El guión, escrito por el mismo Wilder, es agradable de ver por ser disparatado e hilarante, argumentado de modo que divierte al público desde que empieza hasta que acaba. Gracias a unos diálogos ingeniosos y ocurrentes, por parte de los protagonistas, que son el plato fuerte del film, con comentarios como ... pero eso es otra historia. Contiene también una narrativa afable y explicativa al principio, con una voz en off clásica y alusiva a la trama. Y unas interpretaciones intachables de Jack Lemmon y Shirley MacLaine, siempre oportuna y remarcable, formando ambos un gran dúo que repite después de otra gran comedia como es el apartamento. Cabe destacar también, la actuación del polifacético papel de Lou Jacobi, en el camarero. La fotografía, es vistosa y colorida, llamativa y rica en matices, mostrando muchos detalles de una calle muy concurrida. Al igual que los vestuarios, caracterizaciones y decorados, que son evocadores, alusivos y trabajados al detalle. También los sonidos, son bellos y melódicos, acompañando a la trama de forma encantadora. Yo, en líneas generales, la considero una obra maestra divertida y amena de ver para toda la familia, por ser una digna y destacada comedia del maestro Wilder, que dejará buen sabor de boca a toda clase de espectadores.

 

Perfecta combinación de ironía y sentimentalismo, las grandes bazas son:

 

- Moustache, tal vez un vividor que asegura haber sido profesor de economía, coronel de la legión, croupier de Montecarlo, soldado en Dunkerke hasta la última evacuación, ladrón de bancos, abogado criminalista, tocólogo en el África Ecuatorial..., tal vez un farsante; medio personaje, medio espectador.-

- Lemmon como Néstor Patou, típico hombre normal tirando a anormal.

- Los disparates de la trama, una comedia de trágicos enredos cuya inverosimilitud parece no tener techo: el engaño de Néstor a Irma, la pelea de Irma y Lolita, la fuga de Néstor, la demostración de la inocencia de Néstor, el final...

- Los encomiables decorados que recrean el maravilloso barrio parisiense de Les Halles, cuya mezcla de artificio y realidad le va de perlas a la película.

- La estupenda narración. Dos ejemplos: Primero: La definición del agente Patou mediante su porra; llega al barrio meneándola como el rabo de un perrito; en la redada usa la porra para tocar y dirigir a las prostitutas; entra en el despacho del inspector orgulloso de su redada y con la porra erecta hasta que aquél le abronca y la porra se desploma y queda colgando de su mano. Segundo: La inspección policial en la casa de Irma; perfecta planificación de la escena en la que Wilder logra que Néstor no sea descubierto en una única habitación por un grupo de agentes que miran hasta debajo de la cama.

 

Con su característico cinismo vitalista, Wilder centra la historia en los alrededores de Les Halles, en el submundo de la prostitución callejera. proxenetas de mano suelta y gendarmes que miran para otro lado, aplicando un enfoque tan sardónico como indulgente, eficaz en cualquier caso: la fórmula infalible de las comedias escritas a cuatro manos con Diamond. Gendarmes que se les llena de francos, para que miran para otro lado… todos menos uno, el reglamentista Néstor Patou y ahí empieza el enredo, la ginkana narrativa que gira y gira entre el hostal Casanova, la buhardilla de Irma y el bar-residencia de Moustache el fantasioso, que regala al lenguaje coloquial la frase..... “¡Pero ésa es otra historia…!”. Las películas de Wilder están llenas de bifurcaciones y desdoblamientos: las tramas originan sin cesar subtramas, los personajes segregan a su vez facetas inesperadas, hasta ser personajes nuevos. El espectador avanza muy cómodo, seguro de ir por la ruta principal. Encuentra iluminación y señalización perfectas, áreas recreativas y estaciones de servicio atendidas por personal de excelente humor, un color suntuoso, una velocidad de crucero ligera…Hay abundantes glorietas y desvíos, pero las indicaciones de Wilder, el mapa de carreteras que nos proporciona, son muy claras: siempre se va por el camino más directo, el principal y más ancho. Vemos al propio Wilder circular por él; de vez en cuando saluda con el claxon desde su automóvil…Incluso adelantamos a los personajes en algún tramo del trayecto. Sabemos más que ellos. Con superioridad de enterados les vemos actuar en la ignorancia de cosas que el director nos ha soplado aparte, porque es nuestro cómplice. Hasta les llevamos algún rato en nuestro coche; por el retrovisor panorámico les vemos discutir y pelearse, perdidos en equívocos cuya clave conocemos. Wilder es viejo zorro, curtido en mil guiones, y en el mapa que nos ha dado no vienen los túneles y atajos que él usa. Nos mete por desvíos y en realidad el tráfico rápido va por otra ruta, a la que nos reincorporamos en el giro siguiente, donde él aguarda juguetón, guardándose en la manga, para una sorpresiva baza final, el verdadero y completo mapa de carreteras. En "Irma la dulce" lo muestra en guiño ritual, para la galería, cuando ya están encendidas las luces.

 

 

Film nº 18 de Billy Wilder. El guión, escrito por B. Wilder y I.A.L. Diamond, se basa en la comedia musical "Irma la douce", de Alexander Breffort, con música de Marguerite Monnot. Se rueda en los Warner Studios (Hollywood). Gana un Oscar (adaptación musical) y otros premios. Producido por B. Wilder, Edward Alperson y Alexander Trauner, se estrena el 5-VI-1963 (EEUU). La acción tiene lugar en el mercado mayorista de "Les Halles" (Paris) y alrededores, en 1962/63. Néstor Patou (Lemmon) es un gendarme responsable e insobornable, destinado como premio por su buen trabajo al barrio de "Les Halles". Allí conoce a "Moustache", propietario de un bar, y a Irma, la prostituta con más clientela de la zona.

 El film suma los géneros de comedia, drama y romance. Wilder repite experiencia con los protagonistas de "El apartamento". Desarrolla un relato que tiene la sencillez propia de un cuento. Hace uso de técnicas de estilo tomadas de su maestro Lubitsch, como la elipsis de la primera noche que pasan juntos los protagonistas (aproximación/fundido en negro/plano de la mañana/Néstor con el antifaz de Irma) y escenas fuera de campo, como la pelea de Irma y Lolita. Incorpora cuadros de gran ternura, como la cobertura de la cristalera con papel de periódico para que nadie vea a Irma cuando se desviste, y de gran acercamiento personal, como cuando Néstor e Irma van camino de casa tras la pelea con Hipólito. Cuida detalles cargados de gracia y sutileza (posiciones de la porra de Néstor). Se hacen presentes varias de las constantes del autor: extraño encendido de una cerilla, coches a la carrera, referencias a Europa, mujer tierna y pícara, chica en ropa interior, cita melómana (Ravel)... El film condena la indolencia, los juegos de azar, la corrupción, la bravuconería, la vanidad, la explotación de personas, el autoritarismo... Critica la ineficacia policial, los errores judiciales, los chivatos. Se posiciona contra mitos y tabús, como así mismo los prejuicios sobre las prostitutas. Construye un relato lleno de comicidad, que extrae de recursos muy diversos: enredos, malentendidos, personajes arquetípicos, confusión y sustitución de identidades, situaciones surrealistas y figuras rocambolescas..."Moustache" es tocólogo, economista, abogado, filósofo...", desventuras reales o imaginarias, urgencias imperativas. Son escenas memorables la del traslado en furgoneta, la pelea de Néstor e Hipólito y la boda en la iglesia atestada de prostitutas.

La música, de André Previn, aporta una partitura pícara y colorista, con temas como "The Market", "Look Again", "Dis Donc" y "Language Of Love". La fotografía, de Joseph LaShelle, luce un cromatismo espléndido, ofrece travellings verticales y un uso funcional y efectivo de la cámara. Irma la dulce...creo que este film no podría tener mejor título. Desde que lo leemos por primera vez y miramos la portada, llegamos a la conclusión de que no hay que ser muy listo para saber que la protagonista principal se dedica a esa que llaman la profesión más antigua del mundo... ¿ Se puede hacer una comedia con la prostitución como tema principal ?, Si el que dirige es Billy Wilder...que no os quepa la menor duda. Cada vez que veo una nueva película de este gran director, me asombra la tremenda habilidad para convertir una simple historia en un trabajo espléndido, esto solo está al alcance de muy pocos. Porque seamos francos y yo soy objetivo aún reconociendo mi admiración por Wilder. En esta ocasión el argumento es muy simple, policía nuevo en la ciudad se enamora de prostituta y nace una historia de amor. Pues esto lo convierte este mago del séptimo arte en un grandioso film de más de dos horas de duración.

Donde podremos disfrutar de :

- Una magnífica escenificación y voz en off para introducirnos en la historia.

- Unas panorámicas de la bella ciudad de París donde se desarrollan los hechos.

- Interpretaciones del máximo nivel en su trío protagonista:

 -Lemmon como agente de policía y futuro chulo está extraordinariamente divertido, demostrando así lo bien que danza en papeles cómicos.

 -McLaine en el papel de la prostituta que se enamora del policía y sigue trabajando para presumir de tener al mejor hombre. Otra magnífica comediante donde las haya y lejos de otras muchas actrices.

-Y por último Lou Jacobi, como el que pone cordura en toda esta locura de tramas y engaños, mérito destacado de Wilder al darle un papel importante a este secundario.

 -Unos diálogos llenos de coherencia en el personaje de moustache.

-Y como final...una despedida cinematográfica al estilo Wilder.

 

 

 

 Si aún no la habéis visionado, no la perdáis. Las comedias de Wilder sobresalen por mantener un alto ritmo y no bajar el listón en ningún momento, y eso tiene mucho mérito por su larga duración. Esplendidos momentos donde Lemmon ingenia un plan con Jacobi para que deje de ejercer su chica tanto tiempo  la calle  y pase más tiempo con él. ¿ El plan ? Rocambolesco donde los haya, pasar 500 francos de unas manos a otras con un personaje inglés inventado Pero cada vez que iba a entregar el dinero a Moustache...aparecía un problema: pagar las copas por haber sido elegido presidente, o entregar la recaudación del día para una buena causa. La forma que tiene de hacer desaparecer a Lord X y su posterior aparición, solo está al alcance de los grandes genios. Giros de ironía, encanto y enredo a cargo de Wilder. El dúo Lemmon-MacLaine derrocha química de nuevo, tras su sobresaliente interpretación en “El apartamento”, para conformar una de las parejas más carismáticas y compenetradas de la historia del cine cómico.El guión pasa por tragicomedia y si bien configura una película que me deje de pasar dos horas y pico pendiente de los líos de Irma, la desvalida prostituta, y de Néstor, el honrado enamorado metido a chulo por seguir la corriente a su chica...esto compensa con creces. Llena la vista la fotografía en Technicolor y Panavision, con colores definidos y ricos, y la pintoresca calle Casanova, repleta de bullicio... la esencia de París, se te graba en las pupilas. MacLaine preciosa, Lemmon enérgico y hechicero y un secundario de los dignos de mención y de recuerdo, Lou Jacobi, como el polifacético dueño del bar, centro de reunión de la flor y nata de la chulería del barrio. Chicas sexys aguardando a sus clientes en las aceras, resignadas a ser explotadas y suspirando por una situación mejor en la que alguien las trate como princesas, chulos de traje y sombrero mantenidos por ellas, vehículos transportando la carga del gran mercado cercano. La corrupción policial aceptada por todas las partes interesadas como algo necesario e imprescindible para la buena marcha de los negocios y de los placeres, el estado de cosas injusto y deshonesto pero conveniente para todos. Un sexista sistema en el que las mujeres son la principal fuente de prosperidad y placer, pero en el que ellas son las que están más abajo en la escala.

 Una lúcida sentencia pronunciada por el sabio “Moustache”:

-" Es lícito y aceptable odiar a cualquiera en todas partes, pero para amar hay que esconderse en rincones oscuros...Pero esa es otra historia..."-



Absolutamente imprescindible para cualquier amante del cine....

 

Así es esta comedia de un maestro indiscutible del Séptimo Arte.

 

 


 

Nunca es tarde.... Tarde vengo a descubrir a Billy Wilder, pero siempre reviso casi todos sus films y encuentro algo que me sorprende, que me emociona y que me hace admirar aún mas al genio de Hollywood. No quiero abundar en elogios sobre el director polaco-austriaco-estadounidense porque ya se ha derramado demasiada tinta, solo reiterar que esta película es excelente por donde se la mire: Un grandioso Lou Jacobi, unas imágenes preciosas de París, unos gags espléndidos, buen gusto, ritmo, colorido, música. Todo es una fiesta. Y un monólogo de Moustache que es la mejor sinopsis para el que quiera saborearla de nuevo.:

-" Las cárceles están llenas de inocentes que dijeron la verdad. No podías haber asesinado a lord X porque tú eras lord X, pero no eras lord X, eras un chulo. Pero no lo eras, porque trabajabas en el mercado, para poder pagar a tu propia chica, podrías haberlo hecho gratis, pero estabas demasiado cansado por trabajar para pagar a lord X...Si le cuentas esto al jurado, seguro que te meten 15 años"- !!!Glorioso!!!

Podría decir de “Irma, la dulce” que es ingeniosa y entrañable...No son bastantes los amores verdaderos. Escasean los hombres y las mujeres que entiendan de verdad lo que significa el amor. Para la mayoría de la gente, el amor parece no ir más allá del yo te hago, tú me haces y entre los dos nos lo hacemos.
Por eso me conmueve una historia de amor limpia, refulgente y colmada de compromiso, como la que tuvieron Jack Lemmon y Shirley MacLaine en “El Apartamento”. El director Billy Wilder también lo sabía  y, por eso, tres años después, le pareció repetir la fórmula con los mismos actores. La que antes fuera una ascensorista, es ahora una prostituta que derrama ternura con su perrita mimosa, mientras a la entrada del Hotel Casanova, espera un nuevo cliente a quien, tras cada faena, le contará una triste y conmovedora historia que lo animará a dejar algún dinero extra. Y Jack es un decidido policía, el que antes fuera el sumiso empleado de una compañía de seguros. Pero, un descuido le costará el cargo, y pronto se dispondrá a ser el héroe que reivindicará el honor de su dulce Irma, aunque para esto tenga que ejercer el más grande sacrificio. Los personajes nos enganchan de nuevo con su sutil historia de amor, y esta vez habrá lugar para lo insólito, lo inverosímil y lo más parecido a un cuento de hadas que podamos imaginarnos.
 


Ya no se hacen comedias como Irma la dulce, digan lo que digan. Hoy nadie es capaz de hacer un guión como este. No hay guionista capaz de crear un personaje como Moustache, ni fijarse en los pequeños detalles: el estado de ánimo del gendarme confirmado, la actriz secundaria que no habla, sólo beber a escondidas porque su dueña no le deja por sus piedras del riñón, el juego del sifón en el bar; etc. etc....

Esta es una película fundamentalmente sobre la inocencia, sobre la honestidad. Sobre cómo la honestidad hace que los que la practican acaben tocando fondo en un mundo deshonesto. Sobre cómo una persona inocente se ve envuelto en una mentira que le condena.
 

En definitiva, una de las grandes obras de Wilder, absurda a ratos, coherente en otros, repleta de humor, diversión, locura y entretenimiento. Unos personajes llenos de carisma, un reparto a que se luce, un guión tan bueno como siempre, una banda sonora genial y un montón de escenas para el recuerdo conforman este inteligente disparate. Una película clásica totalmente recomendable



El film es una maravilla de principio a fin aunque su primera parte es demoledora, trepidante, llena de ritmo, acción, sucediendo cosas interesantes, cosas "de verdad", de las que hacen que no puedas perder el hilo argumental ni por un instante. La segunda es más pausada, de asentamiento, de encajar las cosas en su sitio. Wilder es un tipo muy grande y, además, junto a I.A.L. Diamond nos regalan un guión notable con unos magníficos diálogos. ¿Qué decir del uso del color, de la fotografía de París? ¡Mon Dieu! ¡Qué disfrute para nuestros ojos!. Wilder lo sintetiza todo en la maravillosa secuencia de la primera noche en la habitación de Irma. La lluvia cae tras el cristal, Néstor se va desvistiendo lenta y pausadamente, demorando el momento de meterse en la cama. Cada primer plano de Irma mirándolo es AMOR. Nada más y nada menos.
 


Obra surrealista de culto, única y maravillosa....GRANDE como El crepúsculo de los dioses, El apartamento o Con faldas y a lo loco.....y si no consigo buscar mas adjetivos es porque no existen....

 

A los que no piensen así les diría:

 

!!! NADIE ES PERFECTO !!!.....
 



 

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