ENVIAR COMENTARIOS

 

cineparaiso2@gmail.com

 

VISITAS

 

 

 

EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO

de

Alfred Hitchcock

 

 

 

 

 

Tras volver a verla recientemente no me queda la duda de que me encuentro ante una gran película. La parte del Royal Albert Hall es técnicamente perfecta. Intenté contar los planos que Hitchcock utilizó y me fue imposible… dejé de contar cuando superaba la veintena. Pero no sólo técnicamente esta secuencia es impecable; a nivel interpretativo emociona aún mas. El momento, en que Doris Day se encuentra en el Royal Albert Hall, y llora desconsolada, me parece demoledor. Pensaba… ¿qué haría yo en su situación? Puedes salvar una vida, pero… te juegas la vida de tu hijo. Es sin duda, junto con el final, lo mejor de la trama. Trama que se amolda al esquema que Alfred Hitchcock utiliza en todas sus películas. La parte en la que la pareja y el hijo se encuentran en Marruecos supera un gran magnetismo y muchísimo suspense. Hitchcock inyecta a su actriz para crearnos dudas y desconfianzas. Se llevó el Oscar por una canción que luego hemos cantado en muchas ocasiones y que es parte fundamental del desenlace. Hitchcock juega y nos muestra unos platillos, que serán luego, determinantes en la trama

 

 

Esta película es una de mis preferidas de Hitchcock, él mismo la denominaba "familiar", donde la faceta de entretenimiento lúdico —como "Alarma en el expreso", "Atrapa a un ladrón" o "Con la muerte en los talones"— se impone finalmente sobre otras consideraciones. El resultado es un thriller de suspense donde nunca se rehúyen las notas de humor, pese a que el suceso de partida sea tan dramático como el secuestro de un niño, que a mi entender es un muestrario ejemplar del cronométrico talento del maestro. Destaca, la secuencia del Albert Hall, una de las más imponentes "grandes escenas" de su carrera. Pero como mucho y desde hace décadas se ha diseccionado el arte del director inglés, pero esta vez prefiero centrarme en la reivindicación del aspecto comúnmente más atacado en este film, la elección de Doris Day. La actriz ofrece una gran interpretación, dominando los nada fáciles registros que se le exigen: la reacción al enterarse del secuestro de su hijo, su expresión ante el dilema moral interno que la invade durante el concierto o la manifestación de la complejidad de sus sensaciones cuando canta "Qué será, será", bella canción.... Son pruebas de eficiencia que dudo mucho hubiera superado Tippi Hedren.

 

 

 

 

 

 

En cuanto a la tipología del personaje, no puede negarse que es la protagonista más "asexuada" de la filmografía del director, y seguramente en ese contraste con la típica rubia hitchcockiana, gélida por fuera, fogosa por dentro, que seduce tanto al protagonista en la ficción como al espectador a través de la pantalla. Sin embargo, bajo ese engañoso disfraz de "matrona", bajo esa sólo aparente representante del más conservador "American Way of Life".- la cantante que ha renunciado por el peso de las convenciones sociales a su próspera carrera para centrarse en su rol de fidelísima esposa y madre, aparece una de las mujeres más sagaces, inteligentes y activamente responsable de la resolución de la trama criminal de todo el cine de Hitchcock. Veámoslo, como no puede ser de otra manera,


 Tras la primera escena en el autobús, es ella quien se da cuenta que el francés ha estado interrogando en toda regla al marido sin que él se percate.

 Es ella quien desconfía del matrimonio Drayton, a quienes él encuentra muy simpáticos.

 Es ella quien se asusta del francotirador cuando entra en la habitación, de nuevo sin que él perciba nada extraño.

 Ya en Inglaterra, es ella quien descubre que Ambrose Chapel es una capilla mientras él pierde el tiempo en una jocosa y surrealista escena con los taxidermistas.

 Es ella quien deduce las intenciones de cometer el atentado en el Albert Hall, mientras él bastante trabajo tiene con salir de la iglesia.

 Es ella quien salva la vida del ministro con su grito, atención: con el uso de su voz,  mientras él se limita a rematar físicamente la acción haciendo caer al sicario.

 Finalmente, en la recepción, es ella cantando "Qué será, será" y quien logra contactar con el hijo, mientras él otra vez se limita a la acción física del rescate.
 

Probablemente el propio Hitchcock no le diera importancia a estos detalles, pero lo cierto es que la cristalina moraleja que se podría extraer de la historia, casi en clave de feminismo, es que ha quedado patente la injusticia patriarcal que supuso que ella renunciara a su profesión de cantante, carrera que ahora podrá reemprender con todos los honores, sin que el marido tenga derecho moral a objeción alguna. En este sentido, no deja de resultar curioso, e incluso inquietante, que la película hoy valorada unánimemente como lo mejor del maestro y de las mejores de la historia, "Vértigo", presenta por el contrario a la mujer más insegura, sumisa y emocionalmente dependiente de los hombres de toda su filmografía: Judy, una mujer que en su único afán de sentirse amada, por dos veces es incapaz de reivindicarse y se humilla voluntariamente renunciando a lo más auténtico que tiene, ella misma, su propia individualidad, su propio ser, creyendo que así obtendrá el amor del asesino Elster, consiente que en la transformación de Madeleine para engañar a Scottie y matar a su mujer; En la segunda parte, abandonada y enamorada de Scottie, consiente que éste la transforme de nuevo en Madeleine para recuperarla de entre los muertos.

 

 

El film explica una historia dramática de misterio e intriga. Retoma el tema de la persona normal que, sin buscarlo, se ve envuelta en asuntos peligrosos y enfrentada a un misterio que le supera. Reitera sus manifestaciones de simpatía por la mujer rubia, desenvuelta y guapa, como había puesto de relieve con anterioridad a Joan Fontaine, en "Rebeca", a Ingrid Bergman, en "Encadenados", y posteriormente con Grace Kelly en "La ventana indiscreta", Kim Novak en "Vértigo", Janet Leigh en "Psicosis",  Tippi Hedren en "Marnie"..... Los problemas familiares de Ben y Jo reflejan los de Hitchcock y su mujer y el viaje intercontinental que realizaron. Si en los films del realizador siempre es importante la música, éste es uno de los más musicales: incluye 13 minutos de la "Storm Clouds Cantata", de Arthur Benjamin, y 10 minutos de recital en la embajada. El núcleo de la intriga está construido con la ayuda de pistas falsas, malentendidos, simulaciones, conspiraciones, traiciones e imprevistos, que elevan el film al nivel de atractiva pieza de misterio y suspense, con momentos culminantes como la llegada de Ben al local de los taxidermistas y los incidentes que se producen en el interior del mismo. Como de costumbre, la cinta está salpicada de humor....y formó parte del grupo de 5 films de Hitchcock que permanecieron retirados del mercado durante unos 30 años a causa de litigios por los derechos de autor.

 

La película comienza con una cuidada fotografía, paisajes exóticos de Marruecos y escenas antológicas como la muerte de Bernard cayendo a manos de James Stewart. Sin embargo, a partir del secuestro del niño, pierde algo..... y añade demasiado humor a una trama que debería ser más bien angustiosa, por más que Doris Day refleje bien el sentimiento de una madre ante esa situación, lo de los amigos en el apartamento contradice tal intención. En fin, un trabajo de Hitchcock - en el que no vi que apareciera como en otros y será inevitablemente encasillado por el tema "Que será, será". Aunque sirviera a Scorsese como inspiración para su anuncio de Freixenet..

 

"-¿Cómo sabe James Stewart que el asesinato del Primer Ministro tendrá lugar en el concierto? Cuando Doris Day sale de la capilla para llamar a la policía, ella es la única que se entera de que Buchanan está en el Albert Hall.,,.Concibo que la protagonista, al saber música, pueda intuir que el asesino tratará de cometer el atentado en el momento culminante de la obra. Sin embargo, pienso que podría haber resultado factible que lo intentara en cualquier pasaje fuerte con coros y orquesta interpretando al mismo tiempo... y que me perdone el maestro, pero a mi no me queda claro por qué el embajador y los Dreyton desean que el Primer Ministro muera.

 

 

 

 

 

 

Según le comentó Hitchcock a Truffaut en su famoso libro: “El cine según Hitchcock” a propósito de EL HOMBRE QUE SABIA DEMASIADO: “Digamos que la primera versión la hizo un aficionado, mientras que la segunda la hizo un profesional”. Y es que este “remake” es muy superior al original, el guión de John Michael Hayes tiene importantes diferencias que lo hacen más atractivo y con numerosas lecturas. La primera la califican de banal, torpe, ridícula, imperfecta y desequilibrada, en el mejor de los casos, una obra menor. En mi opinión, muchas veces desde un punto de vista personal sobre la obra del cineasta que se pasó toda la vida diciendo que él filmaba ficción, desde su estilo personal de creador y que utiliza historias para crear formas e imágenes y expresar su universo, nada que ver con la verosimilitud y la lógica: - “Para el realismo ya están los documentales”-, afirmó en más de una ocasión. Los cines españoles recogieron hace tiempo el documental 'Hitchcock/ Truffaut', la cinta que da voz a la entrevista con la que François Truffaut reivindicó su poder en el cine. Serge Toubiana, coguionista de 'Hitchcock/ Truffaut' junto a Kent Jones, director del documental, ha explicado durante su entrevista a Europa Press, que encontró las cintas originales que recogen esta entrevista en un cajón en la oficina de Truffaut. A partir de sus voces, del ruido de los vasos y de sus risas, consiguió que el libro adquiriera vida y entró en las imágenes de la filmografía del cineasta estadounidense, como si Hitchcock comentara su propia obra. A las voces de ambos maestros, se suman las declaraciones de Martin Scorsese, Wes Anderson, David Fincher, Richard Linklater, James Gray, Arnaud Desplechin, Kiyoshi Kurosawa, Olivier Assayas, Peter Bogdanovich o Paul Schrader. Siendo dos cineastas muy diferentes, Truffaut, 33 años más joven que él, conocía íntimamente su obra y la amaba... tenía la sensación de que la crítica americana no reconocía lo suficiente su valor real. De hecho, en el prólogo señala la "evidencia" de que Hitchcock había "reflexionado sobre los medios de su arte más que ninguno y que, por vez primera aceptaba responder a un cuestionario sistemático, resaltando de ahí un libro capaz de modificar la opinión de los críticos americanos. Por ello, escribió a Hitchcock y le propuso una entrevista de 500 preguntas sobre "su obra, película por película, sobre el guión, intenciones, dirección de acciones, realización y satisfacción de su trabajo". El milagro sucedió y el director de 'La ventana indiscreta' accedió a la admiración del francés de demostrar el poder de sus realizaciones.

 

 

El impacto de esta publicación en Europa y Estados Unidos, fue considerable, como indica Toubiana... especialmente en la generación de directores como Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, Steven Spielberg, estudiantes de cine en ese momento y así contemplaron el gusto por la libertad del cine europeo. La relación que Scorsese tiene por Robert de Niro es la misma que Jean-Luc Godard tiene por Jean-Paul Belmondo, ha señalado el guionista, quien destaca que:

 

- " Lo que Truffaut aportó con este libro liberó a los jóvenes cineastas americanos de la ley del estudio, aunque después hicieron películas, pero siempre luchando"-

 

En el documental, Scorsese destaca incluso que este libro "radicalizó" su posición como director, mientras que Fincher recalca que fue el "primero que hablaba del oficio. Uno de los cineastas contemporáneos Wes Anderson, hace referencia a los "planos precisos" de Hitchcock, quien tenía puntos en común con Truffaut a pesar de la libertad poética del francés porque, según explica Toubiana, "lo que les une es que ambos hablan de su oficio y tratan de encontrar el mismo lenguaje para hablar de lo que hacen". Otro de los puntos que se destaca en el documental es la figura paterna que el francés encontró en Hitchcock. Truffaut no tuvo padres y de adolescente estuvo en un centro de menores, mientras que el padre del director entrevistado quiso que sintiera el miedo y el trauma de la ley. "Ambos se refugiaron en el cine y en su imaginario, donde fueron sus propios maestros, encontraron nuevas reglas, leyes y personajes". El coguionista ha admitido que "quizás" si no fuera por este libro, la imagen de Hitchcock no hubiera sido tan reconocida. Tal y como ha relatado, la crítica en Francia estaba muy dividida y solo 'Cahiers du cinema' apoyaba sus películas, mientras que las publicaciones de izquierdas desconfiaba de él, porque era un cineasta hollywoodiense con mucho éxito.

 

-" Hoy todo el mundo lo admira y vuelve a ver sus películas. 'Vértigo' es el "estilo", la "percusión", y "la potencia de la imagen" que, o bien te aterroriza o te seduce. La fuerza de Hitchcock es que ves los sentimientos en función de cómo la luz evoluciona, el personaje puede asustar o seducirte en fracción de segundos, o pasas de la culpabilidad a la inocencia en nada"- dicho por Toubina-..

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No puedo más que afirmar que esta versión de “El hombre que sabía demasiado” es un film muy notable, sin fisuras, sumamente equilibrado, una película mucho más compleja de lo que puede parecer a primera vista. Algunos aluden a una historia que defiende la idea de la felicidad en una familia tradicional yanqui; la otra es la presencia en el casting de la actriz Doris Day. La primera de ellas es rigurosamente inexacta, el matrimonio formado por Jo y Ben McKenna dista mucho de ser un matrimonio ejemplar, basándose en algunos detalles del diálogo, de la planificación y la puesta en escena que evidencian que se trata de una pareja débil cuya unión está basada en el intento de dominación de Ben sobre su esposa Jo, destacando dos hechos muy significativos: 1) Ben ha obligado a Jo a renunciar a su carrera de cantante, negándose a marchar a Nueva York desde su Indiana natal, mientras Jo, como demuestra la secuencia en el restaurante árabe, lamenta esa obligada renuncia; 2) cuando, antes de acostar a su hijo Hank, Jo canta con él, Ben, celoso de la comunicación que se establece entre madre e hijo, comenta con maligna ironía que Hank “será un buen médico…. ”  y no cantante como su madre. Ese católico hombre que fue Hitchcock, ha sido el autor de los más profundos estudios sobre el comportamiento sexual del hombre y la mujer americanos y un genial escenificador de los fantasmas y fantasías sexuales que anidan en la mente del hombre y de la mujer, a través de sus películas y que están en la mente de los aficionados. Sus matrimonios, constituyen una de las galerías de retratos más inquietantes y subversivos que pueblan su obra. Y “El hombre que sabía demasiado” no es una excepción: a poco que se vea con el cuidado y la atención que el film merece, cualquier espectador puede descubrir que el matrimonio McKenna es un nido de tensiones y conflictos. En cuanto a Doris Day,  hace una buena interpretación y canta el tema del film, es una esposa que se sacrifica por su familia. Otro equívoco crítico que pesa sobre el film, comienza con el mal entendido título, Ben no es un hombre que sabe demasiado, sino un hombre que no sabe nada, o en todo caso, sabe poco, sólo unas palabras susurradas en su oído por un moribundo, el título es una expresión del mundo del hampa “saber demasiado” es tener información susceptible o delicada....Es un dato que quería aclarar, sin que por ello el film sea una total obra de culto.  

 

 

Hitchcock, vuelve a complacernos con sus agradables secuencias de comedia en los que, al gran James Stewart, le tocará cargar con todas... El suspense tendrá una fuerte presencia en escenas muy logradas como en la Ambrose Chapel,  la excelente del Royal Albert Hall de más de diez minutos de duración y donde podremos ver al grandioso compositor y director de orquesta, Bernard Herrmann con la batuta en el escenario; y también, la de la embajada, donde aquella Doris Day que siempre nos había hecho reír con sus picarescas comedias, nos pondrá a punto de emocionarnos, mientras canta “Que será, será…"... la canción más vendida de su carrera. Partiendo del viejo guión de Charles Bennett y D. B. Wyndham Lewis, John Michael Hayes tendría aquí su cuarta y última tarea como colaborador del director inglés, logrando una historia fresca, con situaciones innovadoras que, dan un aire a pan recién salido del horno, un thriller donde vamos a ver a unos cuantos lobos vestidos de cordero. Para complacer a su muy cotizado colaborador en las bandas sonoras, Bernard Herrmann (“The trouble with Harry” y luego “Vértigo”, “Psicosis”, “North by northwest”… y sabiendo ya que lo tendría dirigiendo él mismo a la orquesta Sinfónica de Londres, Hitchcock le ofreció escribir una nueva pieza para la escena del concierto en el Albert Hall, pero Herrmann declinó la oferta considerando que, la “Storm Cloud Cantata” de Arthur Benjamin, era una gran pieza que valía la pena preservar. De su labor en esta película, nacería la pasión de Doris Day para comprometerse en la lucha contra el maltrato animal, cuando presenció como estos eran abusados en las calles de Marruecos.

 

 

 

 


Las interpretaciones son completas y verosímiles. Con un James Stewart brillante, con carácter y acierto, y Doris Day encantadora y manifiestamente emotiva, lejos de su arquetipo habitual en sus famosas comedias. Con vestuarios y caracterizaciones sugerentes, elegantes y trabajados artísticamente según el personaje.
El guión, es absorbente y desde luego sustancioso, con detalles de intriga y enigmas que no se descubren hasta los últimos minutos, manteniendo la tensión y el suspense de forma certera, y culminante en un doble final maravilloso. Empleando una narrativa clásica y correcta, como es siempre habitual en el maestro del suspense, destacando unos planos y movimientos de cámara sobrios y bien cuidados.

 

 

 

DURANTE EL RODAJE DE LA PELÍCULA

 

 


En conclusión, la considero una obra maestra y esencial en la filmografía del director. Recomendable para los amantes del buen cine clásico y para los jóvenes que entran en mi website CINEPARAISO, descubriendo un cine que por muchos océanos del tiempo que pasen, cumple las funciones del cine:

 

 Entretener, intrigar y mantener el suspense... a un público entregado a su director.

 

cineparaiso2@gmail.com