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EN EL ESTANQUE DORADO

 

 

 

"El amor es el sentimiento mas noble del mundo, la familia, el techo donde calentar el mas exquisito de los manjares y nuestro corazón el único capaz de albergarlo con dignidad."

 

No se como he podido crear esta frase, a veces no comprendo los latidos de mi corazón, ni la velocidad de mis dedos sobre el teclado, pero creo, que es un hermoso prologo para referirme, sintetizándolo de la mejor manera posible el comienzo de uno de los films en los que casi todos los que amamos el cine estamos de acuerdo y en donde se refleja mejor el amor entre dos seres humanos.... Decir que esta película es maravillosa sería quedarse corto. Lo confieso: Me he emocioné, las lágrimas han aflorado a mi rostro tras contemplar una visión tan lúcida y bella de la vejez. Y sin duda alguna el mérito principal es de sus intérpretes. Merecidísimos Oscars, para los actores más grandes. Un precioso homenaje a sus carreras haciendo lo que mejor saben: actuar magistralmente. Henry Fonda me recuerda a mi abuelo, un hombre que ha sido un cascarrabias toda la vida pero que a pesar de ello ha querido a sus hijos y siempre ha tenido un corazón bondadoso. Katharine Hepburn fue y será la actriz con la mirada más bella que el cine ha dado. Una mujer con una belleza interior desbordante, paciente, comprensiva... Y profundamente enamorada de ese hombre. Una frase preciosa que resume lo que el amor es dice:

- "Sabes, Norman, eres el hombre más encantador de la tierra. Pero yo soy la única que lo sabe"-

 

 

Para comprender lo que los ancianos tratan de decirnos... a veces con la mirada..y a veces con las palabras. Mark Rydell entremezcla con criterio imágenes preciosistas del bello estanque dorado. Sin duda, me encantaría acabar mis días rodeado de tanta belleza. Además, el director consigue no caer en la sensiblería y deja que el guión fluya tranquilamente como las notas que el piano hacer sonar a lo largo de toda la película. Y si por si esto fuera poco, tenemos a Jane Fonda estupenda antes de enfundarse en mallas elásticas y grabar videos de fitness....Con todo, una de esas películas que te hace amar el cine. Obra maestra.

Nunca podré olvidar la sensación que recorrió mi cuerpo al finalizar la proyección de este film, son de esas ocasiones en que el entorno, tu estado de animo y cualquier otra circunstancia que puede rodearte en esos instantes, nada importa lo mas mínimo, es parecido a cuando estas entregado hacia ese otro ser que es tu mitad, y olvidas tiempo, lugar, prejuicios, ataduras  vergüenzas y vuelas dejándote humedecer el rostro con esa lluvia que refresca y da vigor a todo tu cuerpo.....Semejanzas totalmente contrapuestas y nunca tan idóneas ahora que pretendo hablar de esta entrañable película: 

-"Norman Thayer, un profesor jubilado con un problema cardíaco, está pasando, en compañía de su mujer, Ethel, el que podría ser su último verano en su casa junto al lago. Norman esconde su miedo a la muerte y la incertidumbre sobre su salud y su futuro tras una actitud que resulta ofensiva para los demás. Ethel está decidida a que los días de Norman transcurran agradablemente. Con ellos se reúne su hija, Chelsea, que nunca se ha llevado bien con su padre, porque siempre supo que él hubiese preferido un varón: la frialdad e indiferencia de toda una vida la han apartado de él. La acompaña su novio y el hijo de este, Billy, un adolescente rebelde que odia al mundo. En el transcurso de los días que siguen, padre e hija se sentirán más cerca uno del otro, y el chico y el anciano superarán ese abismo generacional, naciendo entre ellos un bello afecto."

 Nada mas corriente, nada mas natural entre las vivencias de los seres que pueblan este planeta y sin embargo, nada tan digno de conocer, de absorber con la mirada puesta en la pantalla, dejándote llevar por la mas maravillosa de las monotonías, como cuando el amor nos lleva al orgasmo mas pleno. En el estanque dorado nace la misma vida, los propios sentimientos....florece la flor entre la maleza, la lluvia riega nuestros sentimientos y somos espectadores de todo un cuadro impresionista, con las sombras chinescas de dos auténticos monstruos de la pantalla.

No es posible buscar adjetivos para calificar a estos grandes actores....Khatarine tiene los mas prestigiosos premios, el reconocimiento del publico de todas épocas y todavía emerge como ave fénix de unas cenizas que para ella siempre serán inexistentes.....Henry es el prototipo del actor-galán de actores, fiel compañero de aquella legendaria Jezabel y orgulloso padre de una excepcional actriz: JANE FONDA, digna de ocupar un apartado especial en estos tributos míos sobre cine. Pero si hay algo entre esta pareja de monstruos que pueda conmoverme y hacer que esté ahora sentado ante mi teclado y ante mi web, lugar de sueños, es rendir mi mas sincero homenaje a un film, a una historia y a una pareja que recrean como nadie podía hacerlo, lo que es el amor mas allá del tiempo, mucho mas allá de las propias palabras y mucho, muchísimo mas allá de cualquier convencionalismo. Ambos son la esencia del mas bello sentimiento, de como dos seres que a lo largo de su vida han ido serpenteando obstáculos de todo tipo, siguen rígidos, siempre erguidos, siempre vivos. No me siento capacitado para hablar con libertad de semejantes glorias del cine, no puedo, ni tengo los recursos que pudiera atesorar cuando se decide plasmar ideas en escritos, porque ellos son portadores de una luminosidad especial, dueños de una forma de interpretar e iconos brutales de como debe reflejarse en unos rostros marchitos, la fuerza del sentimiento que mueve al hombre. Yo ante semejante prueba de autenticidad, solo me resta decir que escrito está movido por la pasión, el amor por mi CINEPARISO, y que ellos con su ESTANQUE DORADO, me han traído el marco idóneo para escuchar el sonido que desprende la magia del cine.

El reparto de esta película eleva hasta tal punto su interés que a veces el resto de los elementos apenas importan. Katharine y Henry son aristócratas de la cultura: ella es belleza patricia y él guapo tribuno, ambos se entrelazan en una danza feliz, soñadora y a veces macabra del amor mas allá del mismo amor. Son reyes en su forma de vivir, como por ejemplo el amor que va naciendo entre el viejo profesor y el niño, porque también ahí hay una forma de amar........y odiar, como por ejemplo, la repulsa del padre hacia su hija, por el simple hecho de ser hembra. Es ahí cuando aparece la marchita, pero aún bella patricia, es ahí cuando la mujer ejerce como tal y deja el lecho conyugal para las esposas menos seguras de si mismas. Es en esos momentos claves en el film, se ve reflejado el sentimiento con rasgos de cuhillo hiriente, rasgando el velo, para enseñarnos como se debe amar, porque es de la única forma que el amor entiende. No creo que haya nadie que viese esta película sin desear una ancianidad como la de Henry Fonda y Katharine Hepburn. Entregados a un amor crepuscular tan sólido como la tierra, esta pareja de hermosos ancianos sólo se deja perturbar por la visita de una hija que tiene cuentas pendientes con su padre. La irrupción de la vitalidad, la juventud y sobre todo, la rabia de esta mujer provoca el efecto de una piedra lanzada sobre el remanso de un estanque. Pero todo ha de seguir su curso, el agua y la vida...y ante la inminencia de la muerte, toda cuestión es baladí, porque hay perdones que no pueden esperar tanto tiempo a ser otorgados. Las aguas vuelven a cerrarse sobre la piedra y las ondas concéntricas que ésta ha provocado desaparecen. Nada que nos sorprenda: lo contrario sería inadecuado. No voy a halagar mas las interpretaciones de Fonda y Hepburn: me limitaré a decir que en "El estanque dorado" no son actores, son personajes. Desprenden buen humor, sabiduría, cariño, también una suave nostalgia por aquello que se fue y nunca podrá retornar. Pocas veces en pantalla se da el privilegio de observar un regalo tan auténtico, tan íntimo ofrecido sin tapujos a un público desconocido e invisible. A pesar de la perturbación que supone el tira y afloja entre generaciones, lo cierto es que todo en esta película es idílico, bello, agradable y luminoso, pero no se puede evitar del todo un puntito cínico que pugna por salir y que podría cuestionar tanta perfección. Aún así, es una grandísima película. Sobre un tipo de amor que a lo mejor estamos olvidando que existe. Cuando somos muy jóvenes pensamos que esto será más o menos como un paseo por las nubes, más tarde nos conformamos con los vaivenes del deseo, pero cuando el sol de la vida va declinando sólo queremos contemplar la cara de la eternidad de la mano de alguien al que amemos, en un lugar que se parezca un poquito a ese estanque dorado.

 

Las secuencias del lago, esa enorme belleza que Mark Rydell ensalza como director de orquesta, eleva a proporciones de dioses imágenes que por otro lado son de una naturalidad aplastante, y en este film llegan a conmovernos, afianzándose en esta retina que todo devora y va guardando para ese invierno frío de nuestros días, donde recurrimos a momentos teñidos de un naranja dulce e impresionista, como son los atardeceres del estanque dorado, reflejo en donde vemos nuestra futura silueta con infinita pasión. No puedo dejar de amar este film, es imposible que no lo haga, porque amando se siente uno libre y autentico y  EN EL ESTANQUE DORADO las raíces salen por si mismas,  sin flor, pero con una solidez que nos mantiene erguidos.

La película obtuvo una enorme popularidad, reunió después de cinco décadas, a dos leyendas. Otra ventaja publicitaria se produjo por el hecho de que Henry Fonda trabajaba con su hija por primera vez en una película. Fonda igualó la marca de su hija, al ganar su primer y único óscar. Realmente creo que su personaje del profesor Norman Thaye es uno de esos personajes que todo actor sueña alguna vez en su trayectoria profesional....Nos hace sentir mejores, nos hace identificarnos con él, nos hace amar el propio amor.....Toda la película gira en torno a él, realizando una de las mejores actuaciones de sus últimos años. Murió poco después y casualmente fué la formidable Jane Fonda la que recibió el oscar, estaba demasiado enfermo para asistir a la ceremonia, ganando también Katharine Hepburn el cuarto en su larga, variada, espléndida e incomparable carrera. Dos leyendas, dos figuras tiernas y entrañables, dos formas de interpretar, dos lecciones y dos muestras de como debe dibujarse sobre lienzo blanco, los trazos del rey de los sentimientos, junto con los conflictos generacionales, en una conmovedora y magistral película.  Es encantadora, tranquila, sencilla, humana, realista..y podría seguir líneas y líneas laureando una película que jamás pasará de moda, pues mantiene los valores fundamentales que siempre permanecerán. Ver a Henry Fonda en su última película interpretando el más difícil todavía como queriéndonos decir "señores esta es la última pero el espectáculo no ha hecho más que empezar" es digno de los grandes.... Claro, esto no acaba aquí, pues ahora unimos a Katherine Hepburn deslumbrando a cualquier cámara.... "Yo brillo con luz propia, la edad me hace un gran favor, no me importa donde esté la cámara, sé donde tengo que estar". Esa mezcla de actores y una fotografía antológica, producen una reacción química que ocasiona una especie de cosquilleo interno propio de las obras maestras. Gracias a esta película mucha gente descubrirá como la vida es genial a cualquier edad y que los achaques, las manías y las arrugas no son más que las muescas que la veteranía hace en cada uno de nuestros equipajes de vuelta . Es un gran ejemplo de lucidez cinematográfica... Jane Fonda está sublime en su corto pero fructífero papel. Por favor, prepárense para volver a verla en los mejores momentos de sus vidas.

Cierras los ojos por la calle y te envuelve el aroma que llevaba aquella mujer... Cruzas la esquina y hueles la colonia que impregnaba aquel cuerpo, pero sigues caminando y suena una canción, esa que sonó aquel lejano día.  Y en tu camino recuerdas que esas sensaciones son las que perduran, las que convencen, las que te hacen vivir más y mejor. La primera sensación que he tenido cuando he puesto el cursor para escribir la primera palabra ha sido un enorme escalofrío y la carne de gallina por mis brazos, para auparse impúdica hasta mi espalda... y creo que esa es la mejor crítica que se puede hacer de esta obra de arte. Carne de gallina provocada por el amor al cine, con arrugas de ahora, que antaño fueron tersas; con problemas de memoria cuando antes sabían hasta el más mínimo detalle. Con escalofríos ante los problemas generacionales y su resolución; porque la vida es sólo eso: vida, y no siempre la vemos delante de nuestros ojos, cruda y sencillamente maravillosa como nos muestra la película. Yo creo que he visto esta película cientos de veces y creo que es por su belleza, porque recuerdo a mi abuela y deseo con todas mis fuerzas que hubiera tenido la oportunidad de envejecer junto a su "Norman" y que juntos hubieran recordado el camino para coger las mejores fresas para un pastel; porque veo a mis padres y reconozco a los protagonistas con veinte años menos pero el mismo brillo en los ojos; porque me veo a mi mismo. Es una espectacular cinta que capta de forma bárbara las relaciones humanas, los miedos, las reacciones, la juventud, la vejez, las frustraciones y el amor.

 

 

Dejando al lado una fotografía que únicamente puede calificarse de soberbia, lo cierto es que las actuaciones: Fonda y Hepburn, con mención especial para ésta última, a la que ni la edad ni el Parkinson logran restar un ápice de presencia y fuerza escénica...es lo que tiene ser una actriz como la copa de un pino, son de por sí suficientes para levantar el ánimo de cualquiera. Porque estamos ante una historia contada con exquisitez, mimo y respeto. Algunos críticos la calificaron de burdo telefilm, dramón televisivo. Semejantes afirmaciones son para echarse las manos a la cabeza. Es cierto que la parte dramática es tan intensa que puede hacer aflorar los prejuicios de algunos pero, solo son eso: prejuicios. Si tú también los tienes, apártalos de ti y disfruta de ésta hermosura de película. La belleza existe...... y en éste film se concentra una gran parte de ella.

-"Solo un padre podría lanzar al mundo la importancia de los hijos, su clara defensa ante la injusticia de éstos y darles siempre ese lugar en nuestra vida, a pesar de la frialdad de algunos de ellos......."-.

 

 En la película, Rydell, tanto al personaje de Khatarine como el de Henry les forma un escudo protector hacia la hija liberal, ante la mujer de mundo.....contrapartida del personaje de la propia madre, mujer de dotes y dogmas clásicos, refugio de noches en vela, compañera y paciente amante, a la que todos acuden.....a la que nadie acompaña......Ethel es ese resplandor que todos los hombres buscamos en la esposa elegida, el lecho de aromas y placeres, el camino servido por el tiempo, pero que se aviva con solo rozar con nuestras yemas de los dedos.... Norman se siente totalmente realizado, totalmente resguardado y amando desde la distancia todo ese abanico de enormes puertas abiertas que es siempre su esposa Ethel, aun a sabiendas que posiblemente aquel será el ultimo verano que ambos pasaran en aquel lugar elegido por los dioses y que poseen como su estanque dorado. Yo siempre he considerado a Jane Fonda como una actriz de enormes posibilidades, una de esas presencias dignas de mención aparte, y Dios sabe que es cierto, pero quiero hacer una puntualización personal con respecto a su personaje en el film. Chelsea es la propia Jane, y se presenta ante su padre con una expresión de ojos, que todavía hoy, al cabo del tiempo, recuerdo con admiración, pues la relación entre padre e hija es algo que siento en mis carnes... el sentimiento de ese hombre ante el encuentro de la hija, sus ansias por abrazarla, y su incontrolable sinrazón del tiempo perdido.....Nadie como Henry Fonda y por supuesto nadie mejor que su hija Jane, para dar vida a estos dos personajes, dejando que tomemos parte en esa lucha de risas y llantos, de abrazos y desencuentros, que son todas y cada una de las secuencias en las que ambos intervienen. Digna sinfonía la que emplea el director para dar fondo a un marco familiar que va poco a poco asfixiándose por si mismo, viendo ya cerca los reflejos de una muerte anunciada......No olvidemos algo fundamental, en su concierto de almas resistiéndose a evaporarse, ellos tienen algo mejor que el recuerdo y la esperanza de cambiarlo todo, ellos tienen a la fuerza, la ternura, la comprensión y el amor de la esposa....la madre.....Todos tienen a Ethel, y como el mismo estanque dorado, lugar de su felicidad, los rayos que brillan en sus aguas, ella es lecho de amor y placer.

 

Mark Rydell un director no muy conocido, consigue hacer su mejor película. Un muy buen relato a la vida cuando uno cree que está en sus últimos suspiros, destila veteranía, humildad, costumbres, sosiego, clase. Henry Fonda al que ya John Ford contestó en una entrevista que el cine para él era ver a Henry Fonda andar y aquí hace un grandísimo papel que le valió el oscar, cosa que me parece merecidísima, pero debería de ser su segundo o tercero por lo menos, igual pasó con Katharine Hepburn, encantadora como siempre, la que nunca perdió su sonrisa también le valió otro oscar, y Jane Fonda actriz de reparto, excepcional, también mencionar al papel de Doug McKeon, y Dabney Coleman. El guión es fantástico. Es recomendable para todos los cinéfilo, para repudiados críticos.... Y a mi me gustaría que todas las personas y los abuelos, viesen esta película y reflexionaran sobre su vida, integrarse en las nuevas generaciones, lo que son y lo que fueron, pero lo más importante es no perder el autoestima, el amor, la alegría. las ganas por seguir viviendo... !!! Simplemente genial !!!. Porque es triste ver a tantos ancianos rendidos ante la vida y no ofrecen otra cosa que un gran fardo de inutilidad, de pesadumbre y resentimiento. Renuncian a pensar con optimismo, a perdonar, a aprender algo nuevo, y sobre todo, renuncian a la vida, ¡esta maravillosa vida!, que con ansia espera, de cada hombre, un pequeño acto de creación. ¡Cuánto reconforta ver a los viejos de esta película! No podían haber sido mas que Henry Fonda y Katharine Hepburn. El de 76 y ella de 74 años, incansables, dispuestos a morirse en un set o encima de las tablas, pero no por apego al dinero, sino por amor al arte y a su profesión. Ninguno de los dos había tenido una década del 70 afortunada en el cine. Fonda, recorriendo a Europa, se mantuvo en el oficio haciendo filmes de segunda línea y algo de televisión, y Miss Hepburn, hizo algo semejante sin que nada de lo realizado animara las taquillas… pero, cada uno por su lado, seguían vivos.

Quizás fuera esta constancia, la que les depararía otra nueva y gran oportunidad en 1981, cuando son convocados para trabajar, por primera vez juntos, en la película de Mark Rydell “EN EL ESTANQUE DORADO”... !! Vaya acierto !!... Vitales, divertidos, sensibles, aventureros, osados y encantadores, logran un filme edificante que exulta los encantos que puede brindarnos la vejez, sólo con desprendemos de las falsas emociones que estancan y oxidan la existencia. Magníficos diálogos, una evocadora ambientación y unos emotivos temas musicales, redundan en un gran filme. Bellísimo tema musical, empleado de manera muy ocasional en la película, que se sustenta en dos tipos de música distinta: por un lado, un apacible tema de piano, destinado a retratar melódicamente el hermoso sitio en el que se desarrolla la acción y aportar aire de placidez. En segundo lugar, melodías ágiles y animadas para reforzar los momentos más alegres y dinámicos de la película....Esa música es la de Dave Grusin.

 

Hay momentos inolvidables, podría enumerar muchos, diferentes secuencias, todas y cada una de ellas por si mismas merecen estar presente siempre en la mente de cualquier amante del cine, pero permitidme la licencia de quedarme con estas tres:

"Chelsea se prepara ante la mirada del padre, subida en la plataforma para dar su salto al lago, de espaldas, nunca lo ha conseguido, ni cuando era pequeña.....Hermosa escena, bajo la atenta mirada de un cálido Henry Fonda y una vibrante Jane.....El salto se realiza y Chelsea consigue hacerlo perfectamente....La expresión del rostro de la actriz es impresionante, mojado, feliz, mirando a su padre, sintiendo una felicidad que la invade al ver a Norman aplaudiendo sonriente....!Ha conseguido impresionarle!.....!Al fin después de tantos años!."

 

"Ethel remando en la lancha en un lago de placidez idílica, la felicidad de la mujer ante la visión de Dios reflejándose en las aguas cuando ve los colimbos.......Su forma de llevar la dirección de la barca, contagiando al esposo la visión tanto tiempo esperando de su estanque dorado."  

 

"Norman y Ethel llegan a la casa después del largo invierno, los muebles tapados, las cortinas con polvo.....el hogar en silencio....Henry Fonda roza con la yema de los dedos los recuerdos que se agolpan sobre la pared; los recortes de prensa, las fotos amarillentas....Se ve reflejado en el espejo, comprueba el cambio y con tristeza, pero rápido, se pone su gorra para ocultarse bajo ella...." 

 

 

Norman-Henry perdido en el bosque en busca de fresas:.....secuencia impactante y uno de los momentos claves del film....y siempre Ethel: la sombra de la esposa, su faro, su guía.....la mano tendida y a la que ahora, a sus ochenta años aprieta con desesperación, ante el presentimiento de un próximo final.....Ningún ser humano puede ocultar el temor a dejar el espacio terrenal, el que diga lo contrario miente.......la tierra es nuestra vida, nuestro alimento, nuestro purgatorio, nuestro infierno también.....En ella disfrutamos, amamos, sufrimos, volamos y surcamos el cielo azul pastel que espera ante nuestra ojos ávidos, pero al igual que Norman-Henry, la vida aquí es demasiado hermosa, demasiado familiar y una amante fiel que siempre espera desnuda en sabanas de satén negro, con brillo propio del mas hermoso de los crepúsculos.....Nadie puede negar nuestra pasión hacia el suelo que pisamos, nadie......porque vivir es un bien cargado de incógnitas y el hombre vivirá y beberá de ello mientras tenga aire en sus pulmones y bombee su corazón..... Una delicia de película, sin duda.

Un verdadero bombón para culminar la brillantísima carrera de Henry....

De todas formas reiteraré un millón de veces que, sólo por verlos a los dos actuar merece la pena visionarla cuarenta veces. Y mirando ese estanque, dan ganas de hacerse viejo para poder retirarse a un lugar así.

 

 La película obtuvo toda esta cantidad de premios:

 

 1982 Ganadora OscarAcademy Awards, Henry Fonda

 1982 Ganadora OscarAcademy Awards, Khatarine Hepburn

 1982 Ganadora OscarAcademy Awards, Material from Another Medium Ernest Thompson

 1982 Nominada OscarAcademy Awards, Jane Fonda

 1982 Nominada OscarAcademy Awards, Billy Williams

 1982 Nominada OscarAcademy Awards, Director Mark Rydell

 1982 Nominada OscarAcademy Awards, Editing Robert L. Wolfe

 1982 Nominada OscarAcademy Awards, Music, Original Score Dave Grusin

 1982 Nominada OscarAcademy Awards, PictureBruce Gilbert

1982 Nominada OscarAcademy Awards, Sound Richard Portman y David M. Ronne

 1982 Nominada EddieAmerican Cinema Editors, Robert L. Wolfe

 1983 Ganadora BAFTA Film AwardBAFTA AwardsBest Actress Katharine Hepburn

 1983 Nominada BAFTA Film AwardBAFTA AwardsBest Actor Henry Fonda

 1983 Nominada BAFTA Film AwardBAFTA AwardsBest Direction Mark Rydell

 1983 Nominada BAFTA Film AwardBAFTA AwardsBest FilmBruce Gilbert

 1983 Nominada BAFTA Film AwardBAFTA AwardsBest Screenplay Ernest Thompson

 1983 NominadaBAFTA Film AwardBAFTA AwardsBest Supporting Actress Jane Fonda

 1982 Nominada Best Cinematography AwardBritish Remake or Sequel Billy Williams

1982 Ganadora Golden GlobeGolden Globes, USABest Motion Picture - Drama

 1982 Ganadora Golden GlobeGolden Globes, USABest Motion Picture Actor - Drama Henry Fonda

 1982 Ganadora Golden GlobeGolden Globes, USABest Screenplay -Motion PictureErnest Thompson

 1982 Nominada Golden GlobeGolden Globes, USABest Director - Motion Picture Mark Rydell

 1982 Nominada Golden GlobeGolden Globes, USABest Motion Picture Actress - Drama Katharine Hepburn

 1982 Nominada Golden GlobeGolden Globes, USABest Motion Picture Actress in a Supporting Role Jane Fonda

 1981 Ganadora NBR AwardNational Board of Review, Actor Henry Fonda

 1982 Ganadora WGA Screen AwardWriters, Drama Adapted from Donald Stewart y Ernest Thompson

 

 

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